Shrimp Aquarium Setup

Cómo montar un acuario para gambas

Poner en marcha tu primer acuario de gambas es una de las cosas más emocionantes que puedes hacer en el mundo de la acuariofilia. Estas pequeñas criaturas no solo son bonitas de ver, sino que también es divertido observarlas, son fáciles de cuidar y ayudan a mantener limpio tu acuario al comerse las algas y los restos de comida. Mucha gente piensa que criar camarones es difícil, pero la verdad es que, si montas tu acuario bien desde el principio, te resultará mucho más fácil. El secreto es sencillo: tómatelo con calma, ten paciencia y sigue los pasos de esta guía. Tanto si quieres un acuario pequeño en tu escritorio como uno más grande en tu salón, esta guía te explicará todo lo que necesitas saber. Cuando termines de leerla, te sentirás listo para crear un bonito hogar para tus nuevos amigos, los camarones.

Por qué los camarones son unas mascotas estupendas

Las gambas son unas de las mejores mascotas para principiantes. No necesitan mucho espacio, son tranquilas y las hay de colores increíbles, como rojo brillante, azul intenso, amarillo soleado e incluso verde. Ver a un grupo de gambas pastando entre las plantas y la madera flotante es como tener un pequeño mundo submarino en tu propia casa. Además, tienen una «carga biológica» muy baja, lo que significa que no producen muchos residuos. Esto las hace perfectas para acuarios más pequeños y te ahorra tener que limpiarlos tan a menudo como lo harías con los peces. Y si las cuidas bien, tus gambas se reproducirán y tu colonia crecerá, algo que resulta increíblemente gratificante de ver.

Cómo elegir el tamaño adecuado del depósito

La primera decisión importante que tienes que tomar es qué tamaño de acuario comprar. Aunque las gambas son muy pequeñas y pueden vivir en espacios minúsculos, los acuarios más grandes son, en realidad, más fáciles de manejar para los principiantes. Un acuario de 10 galones es la mejor opción para la mayoría de los que están empezando. ¿Por qué? Porque los acuarios más grandes tienen más agua, y más agua significa que aspectos como la temperatura y la composición química del agua se mantienen más estables. Las gambas son muy sensibles a los cambios bruscos, así que un acuario estable las mantiene sanas y felices.

Dicho esto, puedes empezar con un acuario de 5 galones si de verdad quieres algo pequeño. Eso sí, ten en cuenta que los acuarios más pequeños requieren más cuidados. No se recomienda nada más pequeño de 5 galones para principiantes, porque es muy difícil mantener estables las condiciones del agua. Recuerda que, una vez lleno, tu acuario pesará unas 10 libras por cada galón de agua. Así que asegúrate de colocarlo sobre una mesa o un soporte resistente y robusto que pueda soportar ese peso.

Cómo elegir las mejores gambas para principiantes

No todos los camarones son iguales. Algunos son resistentes y fáciles de cuidar, mientras que otros necesitan unas condiciones del agua muy específicas. Para tu primer acuario, deberías elegir gambas Neocaridina; la variedad más popular es la gamba cereza roja. Estas pequeñas criaturas son resistentes, se adaptan bien a diferentes condiciones del agua y se reproducen fácilmente. Además, las hay de muchos colores, no solo rojas. Puedes encontrar variedades azules, amarillas, naranjas e incluso verdes.

Por otro lado, los camarones Caridina (como el camarón rojo cristal o el camarón abeja) son más delicados y necesitan un agua más blanda y ácida. Son más adecuados para gente que ya tiene algo de experiencia. Por ahora, quédate con los Neocaridina. Son resistentes, activos y bonitos, todo lo que un principiante podría desear.

El material que vas a necesitar

Antes de montar tu acuario, reúne primero todo el material. Aquí tienes una lista sencilla de lo que necesitas:

  • Una pecera (lo mejor es que tenga entre 5 y 10 galones)
  • Una tapa o cubierta para evitar que las gambas se escapen y para reducir la evaporación del agua
  • Un filtro de esponja: es el tipo más seguro para las gambas
  • Un calentador para mantener el agua caliente
  • Un termómetro para comprobar la temperatura del agua
  • Sustrato (grava o arena) para el fondo de la pecera
  • Una luz: las luces LED funcionan de maravilla
  • Acondicionador de agua para eliminar el cloro del agua del grifo
  • Un kit de análisis para comprobar la calidad del agua

No necesitas nada sofisticado ni caro. Con un equipo sencillo te va de maravilla para criar gambas.

Preparación del sustrato

El sustrato es el material que se coloca en el fondo de tu acuario. Para las gambas Neocaridina, puedes usar grava normal o arena. Los sustratos inertes, es decir, aquellos que no alteran los parámetros químicos del agua, son una buena opción. Pon unas 2 a 3 pulgadas de sustrato en el fondo de la pecera. Así, tus gambas tendrán un lugar donde buscar comida y tus plantas podrán echar raíces.

A algunas personas les gusta usar sustratos especiales para gambas, pero estos son más importantes si tienes gambas Caridina. Para los que estáis empezando con las Neocaridina, basta con grava o arena normal. Solo tienes que asegurarte de enjuagarlo bien antes de ponerlo en la pecera. Ponlo en un cubo y déjalo bajo el grifo hasta que el agua salga clara. Así evitas que el agua de la pecera se enturbie.

Incorporar elementos arquitectónicos y decorativos

Por «elementos inertes» nos referimos a cosas como rocas y madera flotante. No son solo para decorar, sino que ofrecen a tus gambas lugares donde esconderse y superficies donde pastar. A las gambas les encanta comer la biopelícula que crece en la madera y las rocas. La madera flotante es especialmente buena porque libera poco a poco taninos que pueden ayudar a mantener el agua en buen estado.

Cuando pongas piedras y madera en tu acuario, asegúrate de que estén bien fijas y no se caigan. Una piedra que se caiga podría hacer daño a tus gambas. Además, mantén los elementos decorativos alejados del cristal para que luego puedas limpiar fácilmente las algas de las paredes. No hace falta que te pases: un trozo de madera flotante y unas cuantas piedras lisas son más que suficientes para empezar.

Cómo elegir las plantas adecuadas e ideas creativas para colocarlas

Las plantas vivas son una de las mejores cosas que puedes añadir a un acuario de gambas. Producen oxígeno, absorben sustancias químicas nocivas como el amoníaco y los nitratos, y ofrecen a tus gambas lugares donde esconderse y explorar. Las mejores plantas para principiantes son aquellas que son fáciles de cultivar y no necesitan luz ni fertilizantes especiales. El musgo de Java es la planta por excelencia para los acuarios de gambas. A las gambas les encanta: se alimentan de la biopelícula que crece en él, se esconden entre sus densas marañas y las gambas pequeñas lo utilizan como un vivero seguro donde crecer sin que nadie las moleste.

Otras plantas estupendas para principiantes son las Anubias, que tienen hojas gruesas y resistentes en las que a las gambas les encanta posarse. La Bucephalandra es otra planta de crecimiento lento con colores preciosos que no hace falta plantar en el sustrato; basta con atarla a piedras o a madera. La hornwort es una planta de tallo de crecimiento rápido que flota o echa raíces en la grava, y absorbe el exceso de nutrientes como una esponja. Las plantas flotantes como la salvinia y la frogbit también son fantásticas porque sus raíces colgantes crean un dosel de sombra que hace que las gambas se sientan seguras, mientras que sus hojas ayudan a mantener el agua limpia.

Ahora hablemos de ideas creativas para colocar tus plantas y que tu acuario quede genial y sea ideal para tus gambas. Piensa en tu acuario como un jardín con tres niveles: fondo, plano medio y primer plano. Coloca las plantas de tallo más altas, como la hornwort o la glicinia acuática, en la parte de atrás para crear una pared verde. En el centro, coloca plantas de tamaño medio como la Anubias o la Cryptocoryne; estas proporcionan a tus gambas lugares donde descansar. En primer plano, mantén las plantas bajas con una alfombra de Sagittaria enana o un trozo de musgo de Java extendido sobre el sustrato. Otra idea divertida es fijar las Anubias o la Bucephalandra directamente a la madera flotante con pegamento extra fuerte (del tipo gel, apto para acuarios) o hilo de pescar; así imitas cómo crecen en la naturaleza y creas impresionantes formas de «árbol» en tu acuario.

No te olvides de dejar algo de espacio libre en el centro para que puedas ver bien a tus gambas. Además, plantalas en pequeños grupos en lugar de tallos sueltos; los racimos quedan más naturales y ofrecen a las gambas zonas de escondite más densas. Una buena regla es llenar entre el 40 y el 50 por ciento del volumen de tu acuario con plantas. Así tendrás suficiente cobertura sin que el espacio quede abarrotado. Y recuerda: cuantas más plantas tengas, menos problemas de algas tendrás, ya que las plantas compiten con las algas por los nutrientes.

Técnicas de plantación y cuidados

Cuando compras plantas, suelen venir en macetitas con lana de roca alrededor de las raíces. Quita con cuidado la lana de roca y enjuaga las raíces con agua del grifo antes de plantarlas. En el caso de las plantas de tallo, como la Hornwort, basta con clavar el extremo cortado aproximadamente una pulgada en la grava. En el caso de las plantas con rizoma, como la Anubias y la Bucephalandra, nunca enterres el tallo grueso horizontal (el rizoma); si lo cubres, la planta se pudrirá y morirá. En su lugar, deja el rizoma por encima del sustrato y entierra solo las raíces finas, o mejor aún, átalo a un trozo de madera o a una piedra.

No hace falta que añadas fertilizantes líquidos ni CO₂ para las plantas que hemos mencionado; todas son de bajo mantenimiento y crecen perfectamente solo con los residuos de los peces y las heces de las gambas como nutrientes. Si quieres usar un fertilizante líquido, elige uno que no contenga cobre, ya que el cobre es muy tóxico para las gambas. Lee siempre la etiqueta con atención. Además, poda un poco tus plantas de vez en cuando para quitar las hojas amarillas o marchitas; así mantendrás el acuario con buen aspecto y evitarás que la materia en descomposición contamine el agua.

Cómo instalar el filtro

El filtro es una de las partes más importantes de tu acuario de gambas. Mantiene el agua limpia y segura. Para las gambas, un filtro de esponja es la mejor opción. Los filtros de esponja son suaves y no generan corrientes fuertes que puedan estresar a tus gambas. Además, son un lugar ideal para que crezcan las bacterias beneficiosas, lo que ayuda a mantener el agua limpia.

La otra gran razón para usar un filtro de esponja es la seguridad. Las crías de camarón son diminutas y pueden quedar atrapadas fácilmente en otros tipos de filtros. Un filtro de esponja no tiene ninguna entrada abierta en la que los camarones puedan quedarse atrapados. Si usas otro tipo de filtro (como uno que se cuelga en la parte trasera), tienes que poner una esponja de prefiltro sobre la entrada para proteger a las crías de camarón. No te saltes este paso, ya que podría evitar que tus crías de camarón acaben convertidas en «puré de camarón».

Calentar el depósito

A los camarones les gusta el agua caliente, pero no hace falta que esté muy caliente. Para los camarones Neocaridina, mantén la temperatura entre 72 °F y 78 °F (22 °C y 26 °C). Un pequeño calentador con termostato mantendrá la temperatura constante. Usa siempre un termómetro para poder comprobar la temperatura fácilmente.

Si tu casa se mantiene caliente todo el año, puede que ni siquiera necesites un calentador. Pero para la mayoría de la gente, un calentador es una buena inversión. Los cambios bruscos de temperatura pueden estresar a las gambas e incluso matarlas, así que es muy importante mantener el agua a una temperatura constante.

Iluminación del acuario

Las gambas no necesitan mucha luz. De hecho, demasiada luz puede estresarlas y hacer que se escondan. Una sencilla lámpara LED para acuarios es perfecta. Si tienes plantas vivas, la luz les ayudará a crecer. Mantén la luz encendida entre 8 y 10 horas al día. Usar un temporizador te lo pone fácil: solo tienes que programarlo y ya está.

La luz también ayuda a que crezcan las algas y la biopelícula, que son alimentos naturales para tus gambas. Es bueno que haya algo de algas en tu acuario, ya que son buenas para las gambas. Eso sí, no dejes la luz encendida demasiado tiempo, o podrían crecer demasiadas algas. Si ves algas verdes en forma de manchas en el cristal, es normal y saludable; solo tienes que raspar el cristal delantero y dejar el trasero y los laterales para que tus gambas puedan comer de ellas.

El ciclo del nitrógeno: el paso más importante

Esta es la parte en la que muchos principiantes se equivocan. No puedes meter gambas en un acuario recién montado. Las gambas son muy sensibles al amoníaco y al nitrito, que son sustancias químicas tóxicas que se acumulan en los acuarios nuevos. Antes de meter ninguna gamba, tienes que hacer el ciclo del acuario. El ciclo consiste en cultivar bacterias beneficiosas que convierten el amoníaco nocivo en nitratos, que son más seguros.

El proceso suele durar entre 4 y 8 semanas. A continuación te explico cómo hacerlo:

  1. Llena la pecera con agua y añade un acondicionador para eliminar el cloro.
  2. Enciende el filtro y el calentador.
  3. Añade un poco de comida para peces o amoniaco puro al agua.
  4. Espera y comprueba el agua con regularidad.

Lo primero que verás es que suben los niveles de amoníaco. Después, subirán los de nitrito. Por último, aparecerán los de nitrato, y los de amoníaco y nitrito bajarán a cero. Tu acuario habrá completado el ciclo cuando el amoníaco esté a 0 ppm, el nitrito a 0 ppm y haya algo de nitrato. Ten paciencia, esto lleva tiempo. No te precipites. Tus gambas te lo agradecerán. Durante este periodo de ciclado, tus plantas también empezarán a desarrollar sus sistemas radiculares y a crecer, lo cual es perfecto porque te ayudarán a absorber esos nitratos una vez que termine el ciclo.

Hay quien dice que deberías dejar que tu acuario funcione incluso más tiempo, hasta tres meses, para que se forme una buena capa de biopelícula de la que puedan alimentarse las gambas. Cuanto más maduro esté tu acuario, mejor se desarrollarán tus gambas. Notarás un ligero polvo marrón en el cristal y la madera; se trata de algas diatomeas, y es señal de que tu acuario está madurando y está listo para las gambas.

Cómo analizar el agua

Tienes que analizar el agua con regularidad para asegurarte de que es segura. Hazte con un kit de análisis líquido que detecte amoníaco, nitritos, nitratos, pH, GH y KH. Las tiras reactivas están bien, pero los kits líquidos son más precisos.

Estos son los parámetros del agua que deberías intentar mantener para los camarones Neocaridina:

ParámetroGama Ideal
Temperatura72–78 °F (22–26 °C)
pH6,5–8,0
GH (dureza general)4–8 dGH
KH (dureza carbonatada)3–15 dKH
Amoníaco0 ppm
Nitrito0 ppm
NitratoMenos de 20 ppm

La regla más importante es la estabilidad. Las gambas pueden adaptarse a diversas condiciones, pero no soportan los cambios bruscos. Mantén estables los parámetros del agua y tus gambas crecerán sanas y fuertes.

Cómo añadir las gambas

Una vez que tu acuario haya completado el ciclo, es hora de meter las gambas. Pero no las eches sin más: tienes que aclimatarlas poco a poco. Las gambas son muy sensibles a los cambios en la composición química del agua, y los cambios bruscos pueden matarlas.

La mejor forma es el método de aclimatación por goteo. Así es como funciona:

  1. Echa las gambas y el agua en la que venían en un cubo o recipiente limpio.
  2. Usa un tubo de aire para montar un sifón desde tu depósito hasta el cubo.
  3. Haz un nudo en el tubo o usa una válvula para que el agua gotee lentamente, más o menos de 1 a 2 gotas por segundo.
  4. Deja que esto siga así hasta que el agua del cubo haya duplicado su volumen.
  5. Saca la mitad del agua del cubo y deja que vuelva a gotear.
  6. Repite este proceso durante unas 1 o 2 horas.

Una vez que se hayan aclimatado, saca con cuidado las gambas del cubo con una red y ponlas en tu pecera. No eches el agua del cubo en la pecera, ya que podría contener cosas que no te convienen.

Empieza con unas 10 o 15 gambas. Así tendrás una buena mezcla de machos y hembras y una colonia inicial sana. Además, si algunas no sobreviven (lo cual puede pasar), aún te quedarán suficientes para empezar a criarlas.

Cómo alimentar a tus gambas

Una de las mejores cosas de las gambas es que no necesitan mucha comida. Se pasan la mayor parte del tiempo alimentándose de la biopelícula, las algas y los organismos diminutos que hay en el acuario. En un acuario bien establecido y con muchas plantas, pueden obtener gran parte de su alimento simplemente comiendo de la superficie de las hojas y de la madera flotante.

Pero igual deberías darles de comer para que se mantengan sanos y les ayudes a reproducirse. Algunos alimentos recomendados son:

  • Pellets específicos para gambas: tienen los nutrientes y minerales adecuados
  • Verduras escaldadas, como el calabacín, las espinacas o el pepino (hierve primero durante un minuto para ablandarlas y luego echa un trocito)
  • Suplementos minerales: para ayudarles a desarrollar caparazones fuertes

Dales solo una cantidad muy pequeña: lo que tus gambas puedan comerse en un par de horas. Darles de comer en exceso es un error muy común. La comida que no se comen se pudre y ensucia el agua, lo que puede hacer daño a tus gambas. Dales de comer entre 2 y 3 veces a la semana. Es mejor darles de comer poco que demasiado. Retira cualquier resto de verdura al cabo de 24 horas para que no se eche a perder.

Mantenerse al día con el mantenimiento

Un acuario de gambas no requiere mucho trabajo, pero sí hay que hacer un poco de mantenimiento regular. Lo más importante son los cambios de agua. Cambia entre un 10 y un 20 por ciento del agua cada semana. Usa un sifón para sacar con cuidado el agua del fondo del acuario, procurando no aspirar ninguna gamba.

Cuando añadas agua nueva, asegúrate de que esté a la misma temperatura que el agua de la pecera y trátala con un acondicionador para eliminar el cloro. Nunca uses agua caliente o fría directamente del grifo; déjala reposar hasta que alcance la temperatura ambiente o usa un termómetro para igualar la temperatura. Durante los cambios de agua, también puedes podar con cuidado las plantas que hayan crecido demasiado y quitar las hojas muertas para mantenerlo todo ordenado.

También deberías limpiar tu filtro de esponja de vez en cuando. Exprímelo con cuidado en un cubo con agua vieja de la pecera (no agua del grifo) para quitar la suciedad. El agua del grifo matará las bacterias beneficiosas que viven en la esponja. Enjuaga la esponja cada 2 o 3 semanas, pero solo cuando notes que el flujo de agua empieza a disminuir.

Estar atento a la muda

Las gambas crecen mudando su caparazón viejo y desarrollando uno nuevo. A esto se le llama muda. A veces verás caparazones vacíos de gambas en tu acuario, ¡pero no te asustes! Es una buena señal de que tus gambas están creciendo. A menudo se comen su caparazón viejo para aprovechar los minerales, así que déjalo en el acuario si lo ves.

Después de la muda, las gambas están muy blandas y son vulnerables durante unos días. Necesitan minerales en el agua para formar su nuevo caparazón. Si el agua es demasiado blanda, las gambas pueden tener problemas para mudar y podrían morir. Por eso es importante tener los niveles adecuados de GH y KH. Puedes añadir suplementos minerales o coral triturado para ayudarles. Además, asegúrate de que tus plantas estén sanas, ya que ayudan a mantener el agua estable, lo que reduce el estrés durante el proceso de muda.

Errores comunes que debes evitar

Estos son algunos de los errores que suelen cometer los principiantes:

Añadir las gambas demasiado pronto. Primero tienes que dejar que tu acuario complete el ciclo. Esto lleva semanas, no días. Ten paciencia.

Sobrealimentación. Las gambas son muy pequeñas y no comen mucho. Demasiada comida ensucia el agua y puede provocar picos peligrosos de amoníaco.

Cambios importantes en el agua. Si cambias demasiada agua de golpe, la composición química del agua cambia demasiado rápido. Limítate a hacer cambios pequeños y regulares.

No estoy probando el agua. No puedes saber si el agua es segura con solo mirarla. Haz pruebas con regularidad, sobre todo durante los primeros meses.

No aclimatar las gambas. Echar las gambas directamente en la pecera es la forma más rápida de matarlas. Usa siempre el método de goteo.

No tener en cuenta la salud de las plantas. Las plantas que se están muriendo o pudriendo liberan amoníaco y pueden hacer daño a tus gambas. Corta las hojas muertas y retira cualquier planta que se esté desintegrando.

Conclusión

Montar tu primer acuario de gambas es un viaje, no una carrera. La clave del éxito es la paciencia y la preparación. Tómate tu tiempo para elegir el equipo, montar la decoración y seleccionar las combinaciones adecuadas de plantas; las ideas creativas que pongas en tu diseño no solo harán que el acuario quede precioso, sino que también le darán a tus gambas el hogar perfecto. Y lo más importante: nunca te precipites en el proceso de ciclado. Apresurarte en cualquiera de estos pasos puede acarrear problemas, pero si sigues esta guía paso a paso, les darás a tus camarones el mejor comienzo posible.

Recuerda la regla de oro del cuidado de los camarones: la estabilidad es más importante que la perfección. Los parámetros del agua no tienen por qué ser exactamente perfectos, solo tienen que mantenerse estables. Los cambios bruscos son los que perjudican a las gambas. Mantén todo constante y tus gambas te recompensarán con un comportamiento activo, colores vivos y una colonia en crecimiento. Tus plantas florecerán, tu acuario parecerá un pequeño rincón de la naturaleza y cada día descubrirás nuevos detalles mientras tus gambas exploran cada hoja y cada rama.

Ver cómo tus gambas exploran su nuevo hogar, se alimentan de las hojas de las plantas y, con el tiempo, llevan huevos es una de las experiencias más gratificantes de la afición a los acuarios. Estas pequeñas criaturas tienen una gran personalidad y, una vez que empieces a criarlas, puede que te resulte difícil dejarlo. Así que respira hondo, ten paciencia y disfruta del proceso. Tu aventura con el acuario de gambas acaba de empezar.

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